Querida Música

Querida Música,

han pasado ya más de treinta primaveras  desde que nos vimos por primera vez y me presentaste a tu niña bonita la Guitarra. Por aqui todo sigue igual. Algunos dias bien, otros no tanto. Pero en general bastante contento con lo que hago. A punto estuve tantas de veces de perder la ilusión por ti, caramba! Pero no… aqui seguimos y no pararemos hasta llegar a la verdad del asunto. Porque, eso es lo que importa no? Llegar a la verdad del asunto.

Te cuento que sigo aprendiendo cada dia de la gente hermosa que se cruza por mi camino. Gente que te ama como yo y que no duda en compartir su experiencia vital contigo. Sin ir más lejos este último año tuve la suerte de tocar con grandes músicos como The Mavericks, Dani Nel·lo y sus Mambo Jambo, Amparo Sánchez, Pájaro, Enriquito o Juanito Makandé. Auténticos maestros de los que se puede aprender mucho, si tienes la “antena” preparada para ello. Desde luego hay una cosa que he aprendido en esta vida: para acercarse a ti hay que ser humilde. Como lo son todos los grandes artistas que he tenido la oportunidad de conocer.

Últimamente el mundo se está llenando de interferencias y barreras que hacen que disfrutar de tu arte se convierta en un auténtico esfuerzo. De repente la frivolidad, el narcisismo y este capitalismo salvaje que todo lo devora delimitan tu campo de acción y permiten que tu presencia pase a segundo plano. Por suerte es una “moda” pasajera que no prevalecerá. Por suerte tú nunca estuviste de moda.

Sabes que mi compromiso contigo es fuerte, casi indestructible, y que estoy aqui para llegar hasta el final. Es por eso que seguimos tocando, girando, creando, equivocándonos todas las veces que haga falta con tal de tocar el cielo con la punta de los dedos, aunque solo sea por unos segundos. Y para todo esto hay que arriesgar. Estar en movimiento. Es por eso que cruzo el charco de nuevo, aunque esta vez con intención de quedarme. Creo que me va a venir muy bien estar en EEUU una temporada larga. España empieza a ser (una vez más) un poco asfixiante para el patrimonio cultural (que no es solamente el antiguo sino el contemporáneo, el vivo).

Por lo demás todo bien. Siento que cada vez me gusta más tocar en directo, estar de viaje. Música en movimiento. Arte efímero pero real como el presente mismo. El secreto de la felicidad (dicen que se trata de vivir el presente en su máxima expresión). Porque hacer un disco lleva más preocupaciones. Está el tema de la perpetuidad sonora, el saber expresar las emociones reales y que cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento del tiempo pueda conectar con ese mensaje que se pretendia comunicar en el momento de la grabación. Trabajo dificil aunque no imposible. Además es un reto hermoso que nos enfrenta realmente a nosotros mismos y nuestra emociones.

Y hasta aqui de momento. Sin más rodeos me despido de ti y te mando un afectuoso saludo.

Gracias por todo.

Twanguero

PD: sonando “Air on the G String” – Bach